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Tus cuatro estaciones interiores: vivir el mes en ciclo, como la luna

Muchas mujeres viven su mes como cuatro estaciones: invierno, primavera, verano y otoño. Cómo reconocerlas, qué pide cada una y cómo anotarlas en tu journal.

Feminidad3 de noviembre de 20262 min de lectura

Nos han enseñado a vivir como si cada día fuera igual: la misma energía, la misma productividad, el mismo ánimo. Pero el cuerpo de una mujer no funciona en línea recta, sino en ciclo, como la luna y como el año.

Una forma muy bonita de mirarlo, que popularizaron autoras como Alexandra Pope y Sjanie Hugo Wurlitzer, es pensar en el mes como cuatro estaciones.

Las cuatro estaciones

Invierno · la menstruación. Energía baja, ganas de recogerte. Es el momento de descansar, escuchar y soltar. Como la luna nueva: oscuridad fértil.

Primavera · después del sangrado. La energía vuelve poco a poco. Curiosidad, ideas nuevas, ganas de empezar. Como la luna creciente.

Verano · la ovulación. Plenitud, confianza, ganas de estar con gente y de mostrarte. Como la luna llena.

Otoño · antes de la menstruación. La energía baja y aparece una mirada más crítica y más honesta. Es buen momento para ordenar, terminar y decir que no. Como la luna menguante.

No todas las mujeres tienen ciclos regulares, ni todas menstrúan. Si no es tu caso, puedes seguir las mismas cuatro estaciones con las fases de la luna.

Por qué ayuda conocerlas

Cuando sabes en qué estación estás, dejas de pelearte contigo. No esperas de tu otoño la energía del verano, ni te castigas por necesitar invierno. Puedes planificar a favor: las reuniones importantes en verano, la limpieza en otoño, el descanso en invierno.

Cómo empezar a observarlas

  1. Apunta el primer día de tu ciclo cada mes.
  2. Cada noche, una carita con tu ánimo y una palabra sobre tu energía.
  3. Al tercer mes, mira atrás: verás que los días se repiten a su manera.

En mi journal, cada mes tiene una rueda con la luna de cada noche y un anillo para el ánimo, y una tabla para escuchar el cuerpo. Fue, de hecho, lo que me enseñó a conocer mis propias estaciones.